Nuestras particularidades íntimas son la imagen desnuda del elocuente prestigio del ser como individuo pálido e insatisfecho. ¿?...un capricho necesario, trágico…Pero cómodo.




domingo, 3 de abril de 2011

Cuídame la espalda, del resto me encargo yo (1ª parte)


Cuando el sol se ha perdido entra las cansadas luces de una ciudad intermitente, la oscuridad se balancea sigilosamente a través de calles desoladas, penetrando en los tacones de quienes osamos atravesarlas sin mirar atrás, y acariciando el horror de nuestra colorida tarea. Las esquinas se amoldan unas a otras, se prestan para el bochorno y la rudeza, se agitan con el pasar de hombres insaciables y, se estresan con el azar de mujeres en busca de esos hombres.


Desde que cumplí la mayoría de edad, es decir, hace varios meses, he optado por salir en las noches, por disfrutar de lo desconocido, en compañía de entes sexoafectivamente anónimos e, ignorando el furor y la picardía de estos placeres. He vivido historias en cuerpos que sólo construyo de noche, y he robado sentimientos que sólo emergen en las noches, pero, también he descubierto una risa y un llanto que, al son de unos cuantos aguardientes, me aterrizan y me ajustan a una vida entre tacones, apariencias y ganas.


“En mi adolescencia, mi padre ha estado medianamente pendiente de mis cosas, de mis andanzas y mis amistades, pero, difícilmente se enteraría de mis verdaderas nociones de juventud… la verdad, él aún vive cuidándome, pero, ya no tiene que hacerlo, ¿qué me va a cuidar? Nada que no se haya vendido ya. Que me cuide la espalda, porque del resto me encargo yo”.


Entre mis aventuras nocturnas, me he topado con innumerables perfiles de hombres, desde los ansioso-arrechos, hasta los cohibido-perversos que buscan encontrar razón a un gemido o una conducta específica… Comportamientos que en mí, varían y transitan por situaciones excéntricas y arcanas. Pero, también he conocido personajes de fábula, señores con una edad respetable y con unos “modales” dignos de admirar. Hombres como “Don Carlos”, aquellos que virtualmente establecen y mantienen un límite en sus acciones, y más si éstas van dirigidas a una señorita de aproximadamente 15 años menor que ellos.


* * *


No sé cómo empezaron las cosas, pero, me ha invitado a salir, son casi las 7:30 pm, y él quedó de recogerme a las 8:00 pm a una cuadra de mi casa. Falta cinco para las ocho, y mi celular suena, ahí está él, tan cumplido y caballeroso – eso me excita-. Me dice que ya ha llegado, así que debo ir al encuentro lo más pronto posible.


Cuando lo veo en el auto, me siento extasiada, mi corazón palpita con un ritmo erótico, y mis labios se humectan esperando que al subirme en el carro, él me reciba con un beso en la mejilla y, me solape las ganas que tengo de abrazarlo... unas ganas que me constriñen el pecho y me lubrican aquéllas partes que no he de mencionar. Cuando ingreso al carro, me saluda formalmente, con un fuerte estrechón de manos y una leve sonrisa… Nos dirigimos atrevidamente a su apartamento, creo que los dos sabemos qué puede ocurrir, pero, nos hacemos los inocentes, y mantenemos una sonrisa aguada y seductora.

El auto se detiene justo, nos miramos sin saber qué decir, qué hacer o qué pensar, sin omitir la ridícula fantasía que los dos queremos concebir. Entonces, la locura de mi entrepierna se condensa y me libera en varios tragos de valentía, donde soy capaz de decirle: ¿seguimos…?


Después de guardar el carro, nos adentramos en un mundo de colores pastel, nos encerramos entre unas paredes de humedad evidente, y a la vez, partimos hacia una realidad conjunta, donde mis deseos y los suyos se fundieron en una charla corta pero sustanciosa. Mi estancia en el mundo juvenil, se vio invadida por la madurez de un hombre dominante y veraz. La fogosidad de nuestra ignorancia, de nuestra terca intimidad se exteriorizaba a escondidas, pero pronto, fuimos más allá, nos estancamos en un mar de múltiples aspiraciones. Mi vientre se contraía con rebeldía, mientras sus pantalones regurgitaban y danzaban ante la insospechada claridad de mis ojos.


Todo lo que me podía imaginar ha sucedido, todo, nada ha quedado por fuera, las formas, lo sonidos y los olores a los que quise estar anudada se hicieron presentes esta noche… noche que ahora es madrugada.

2 comentarios:

  1. mmmm una historia muy excitante. Es divertida e interesante... éste y muchos más escritos son los que me dejan con la intriga de saber ¿qué es lo que sigue después?... es un escrito que tiene muy finas palabras, es sofisticado y tiene gran variedad de ricas palabras que hacen que el texto sea muy entendible y que haya lugar a la imaginación. Excelente... sigue adelante.

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  2. me sonrojaste jajajajaj te quedo excelente amigo

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