Nuestras particularidades íntimas son la imagen desnuda del elocuente prestigio del ser como individuo pálido e insatisfecho. ¿?...un capricho necesario, trágico…Pero cómodo.




jueves, 7 de abril de 2011

El tiempo hizo de las suyas


Las cosas se acaban… todo llega y todo pasa, ¿debe ser éste el ciclo de las cosas? La miel en algún momento se agota, y qué hay que hacer entonces, pues, cambiar de dieta o, dejar que nuestras necesidades se abusen entre ellas y encuentren placer en la ingesta de un aire sin olvido.


Ahora en la distancia, la noción de amor fallece y se descompone, todo se ha convertido en parte de un montón de disculpas, que para el atardecer, servirán de consuelo en quienes hayan perdido sus ojos y oídos. Y más allá de lo que mi sentir es capaz de soportar, en aquella enmendadura de horror y sacrificio, está la libertad a la que nadie quiere estar suscrito. Más allá del llanto y la miseria, mi sonrisa se reparte en frondosas ramificaciones de altruismo, donde la timidez de la noche se desgarra entre la picardía de un sinfín de movimientos oculares.


La rotación de este mundo incongruente se mezcla con la rareza de tu ausencia, y ahora, tu fascinación y tu cobarde cortesía son el residuo de lo que ayer fue valentía y comprensión. La iracunda relatividad de nuestro apego, se ha ensañado en decidir por nosotros, para que en medio de un bosque de verdes amistades, mi voluntad y mi juicio encuentren razón a tu lucida experiencia.


He descubierto que el tiempo es competente al cumplir su labor, sí, sí lo es… Sin saber si el decir adiós es un atrevimiento apresurado, causado por la euforia y la melancolía, me arriesgo a decirlo, a despedirme para quizá en una mañana próxima, verte transitar como una más, como otra que se desplaza a través de estas tierras, me arriesgo a divertir tu burla con la sarcástica rebeldía de un héroe invisible y, con la prematura madurez de unos pasos vagos e incosntantes.


Nadie estará exento de recibir bofetadas de un cualquiera, todos nos veremos plagados de impotencia y frustración, cuando la pareja de nuestra almohada se vincule a otros rumbos y, se aleje en búsqueda de un campo más próspero y egoísta. Cuando la causa de nuestras más íntimas emociones, pierda motivación y deje a un lado el compromiso que nunca se dialogó, cuando se rompa el acuerdo que nunca hicimos y cuando se descubra que nunca estuvimos atados en exclusividad, porque simplemente fuimos compañeros de un “algo” para llegar a la nada.


Daría lo que fuera por vivir un segundo a tu lado, pero el perfume de mis besos ya no tiene efecto sobre ti. No siento dolor, sólo un vacío que aumenta con el paso de las noches, un vacío que me aborda en cada sueño y desprende de mi mente aquellos recuerdos que en ésta retumban desde el día en que te vi.

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