
Mientras repartía mi reminiscencia entre lo lógico y displicente de mis agrietados labios, cortejaba una melancólica difusión de llanto acaudalado, cómplice de una leve y sincrónica discrepancia. No dudo de mis profanados poros faciales, sólo discuto la crítica soledad de mis pestañas; me retraigo en lo que fui y en lo que tuve, en esas formas tan marcadas, en ese luminoso y tonificado abdomen que corresponde a místicas suturas de un muñeco viejo y maltratado.
Resulta ser relevante, decorosa e intrépida esta fechoría, no logro traducir o explicar la simbología utilizada en el encuentro corporal de esta imagen, que se muestra en el espejo con gran definición, es una vulgar mentira a lo que por naturaleza y por citológicas razones corresponde a la realidad. El idealismo virtual y conductista, no entra en mis clínicas listas de rezago.
La prevalencia dicotómica en los cordones de este tamal mal envuelto, trasluce, en ataduras de orden filosófico y capitalista, eufonías sísmicas de presunción alegórica y porqué no, retórica. En función de los placeres de la carne, lo mortal y finito de estas sucias revelaciones; el camuflaje es tan burdo, que someramente se desvanece entre la breve rigidez de mis pómulos. Una hegemonía complaciente e insatisfecha, que entre mis travesías más cercanas, se muestra como una excitante divulgación de gustos compartidos. En retrospección, no concluyo un paradigma prominente y reservado, sólo destrozo la clara síntesis que tuvo desde el inicio, pues, las ideas en preposición de su fáctica verdad, prevalecen efímeramente sobre las sombras de un cuerpo tributario.
Mis elocuentes y persuasivas palabras, le han generado agrado y curiosidad (lo cual es el propósito más trascendente de mis intervenciones, un conveniente efecto en mi dialéctica) le han despertado necesidades circunspectas, sombrías declaraciones de apego y apoplejía por un cuerpo intelectualizado y bien maquinado. He dimensionado lo ocurrido, construyo y reproduzco las imágenes de ese breve transitar por las oscuras calles de una ciudad desinformada e ignorante a mis gustos. Un viaje de casi tres horas, en las cuales, me concentraste y nivelaste al armónico susurrar de tus labios, tan pequeños y finos, tan ágiles y delicados, inspiradores dentro de un hueco social, donde solamente se respira hipocresía.
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Eres el supuesto más atractivo en mi relativa existencia, te postulo como el emitente recuerdo de una persona racionalmente discreta, imprevista en las bélicas afirmaciones de la inverosímil virtud de mi lengua; resultas ser el suicidio de mis prematuras contradicciones, y el interlocutor que fomenta una exploración a mis componentes, de rasgos sólidos y entusiastas.
Una sonrisa sorprende mi frío y acelerado palpitar, desde que subí al auto, no he logrado detener las insinuaciones que como dardos certeros, afectan mi lúcida conducta, la dualidad de mi ser, está empañada de tus ingeniosas calificaciones burlonas. Noto soberanía entre las reflexión de tus seductoras mejillas, una lógica disyunción en los arrebatos de una figura tan admirada y cualitativa.
Me atacas con bromas, donde sólo atiendo a tu tono de vos, donde aún estando en medio de un sinnúmero de distracciones, reorganizo y manipulo cada sinapsis, para afanarme y fundirme en las inciertas conspiraciones de tus constructos, para intentar sofocar mis miedos y restricciones, y controversialmente, incapacitar mis límites para describirte con anhelo en las ausencias de mi ética.
Tomas mi mano, reconfortas la depresiva imagen de mis venas, acaricias con sigilo y prudencia, respondiendo a una sugerencia colectiva, progresiva, compartida, bastada de cometidos individuales y penitencias gástricas, un orgasmo pasivo, alejado de los planteamientos genéricos y ridículos, que sólo prevalecen en la envidia e intolerancia de los paganos.
En lo abstractivo de mis pensamientos, aplaudo y remanso un grito de alegría, cuando te desprendes de tu posición y me abarcas con un beso tan bien plantado, tan consistente y placentero, que recaigo en lagunas de odio y sospechas, por privarme de cosas tan únicas como tus besos.
Hola, veo que haz hecho una reflexion muy profunda, mejor dicho una introspeccion, veo que haz reunido distintas situaciones en un solo escrito. Me encanta mucho y las imágenes están muy bacanas, me atraen... sigue adelante..
ResponderEliminarel escrito te quedo sencillamente espectacular, de verdad me sorprende la forma de como usaste tanta informacion de la vida real y lo plasmaste tambien, de una forma tan profunda...que no podia que dar mejor plasmada.
ResponderEliminarGracias, la continuidad de nuestras acciones, hace que expongamos de manera puntual lo innato y trascendente de aquellas experiencias, sólo edifiqué un texto con vivencias bien pulidas...
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