
No me odies, pero, comprende que soy una bestia incontenible, me he fijado en tus andares para componer danzas de alegrías que no se dejan ver, le temo al frío de mis suaves y melancólicas lágrimas; tan temprano doy reversas a mis palabras, tan pronto vomito y vacío los bultos de afirmaciones que pretendí usar para enamorarme. La forma en la cual me expreso, suena patética, aún recuerdo que tenía un alma, un paisaje de coherentes y revestidos caballitos con alas.
Soy impredecible y restringido, repartido en mescolanzas pegajosas, en mi vida ya no hay libertad, soy un espectador del amor, una bocanada de tierra en los ojos de un histérico; al escuchar tu voz, me voy sintiendo tan agotado, eres como el sol, que no se puede percibir, pero que puede quemar las arrugadas capas de mi cabello. No te he sido infiel, he maquillado mis gustos y también he discutido con mis ideales, le mentí a mi rostro, la concepción de este mundo no me es suficiente, no me quiero adaptar, no quiero profundizar, y allí recae mi dialéctica, aunque este pedazo de carne te lo niega, ahora mi boca te llama, proclamando un suplir de condolecías, mi argumento desvaría en lo muy a fondo que me hiciste llegar, no hay obscuridad, pero es enredado competir contra mis famosas depresiones.
Se hará la voluntad de mi paciencia, la pasión no logró mantener un constante rebote en el movimiento complaciente e involuntario de mi corazón, la bilis se carcajeó y perturbó el excéntrico retumbar de mi garganta, un garguero flojo y desmedido. Cómo me gustaría decir que no he planeado una despedida, dije que te amaba, pero el amar, no es admitido entre las difíciles repulsiones de mis sentidos.
Soy un inocente y corpulento rastrojo de rapiña, no morderé la mano que me alimenta, pero tampoco la besaré, y como si fuera la contraparte de esta moneda oxidada, me deslizo y derrumbo el logaritmo de estrellas que firmé al besarnos. No sé donde, pero encontraré de nuevo una excusa diferente y otra estrofa de guiños fraccionados para alucinar en pro de mi despavorida psicosis. Una tormenta que me miente y me despierta, un aplaudir de locuras críticas y sinfónicas, un delito pasajero, mientras desnudo el interés de saber la magnitud de mis actos.
Me preguntarás el porqué de esta despedida, pues, te diré que no soy capaz de asumir y encarnar los pasos y recomendaciones que veo en este guión, no actuaré en esta hermosa obra, pertenezco a la corriente comercial y ética de mi presente. Me encierro en los cuentos que canté para olvidarte, el silencio se acomoda y me hace compañía, mi vida parásita no soportará convivir una realidad que no es mía, controversialmente, los límites son ligaduras a un titiritero acostumbrado al olor de mi pobre existencia.
Quisiera causarme dolor, marcar mi cuerpo, extraer de mis venas el material para construir una obra de arte, a veces desearía tomar mi sangre, y vaciarla sobre mi rostro, vivir en la agonía de tu angustiosa espera; ya te he pedido perdón, y no es suficiente, tendría que morir diez mil veces, y renacer en una mosca, revolotear y posarme por toda tu cocina, repartir mis versos por las inmediaciones de tu cuerpo, lubricar mis patas con el néctar de la saliva enzimática que se escapa de tu boca y sollozar tras la precisión de tus palmadas.
Voy a extrañarte para siempre, pensarte y retorcerme de la ansiedad, he sabido lo duro que mi recuerdo retumba entre tus místicas ideas, me tenías como una pieza esencial en el desarrollo de tu vida, voy a extrañarte para siempre, viviré consciente de mis errores y desacuerdos. Lloraré mi ingratitud, lo pagaré con la soledad subjetiva, y la admiración a un castigo prematuro, sé que lo mejor es que olvides mis labios, que hoy, están secos y tatuados con el manual normativo de mis pretensiones.
Volverás a enamorarte de un hombre que sea lo suficientemente coherente para apreciarte, el interés físico y anímico por el cual me dejé llevar, no es la mejor ruta para corresponderte, cada palabra me parece absurda, pero aún así, siento que debo decirlo, no hay defecto en tus contrastes, me alejo por la simple razón de vivir una historia pérfida y asimétrica a mis insinuaciones familiares.
Bueno, pues yo veo que ultimamente haz hecho escritos sobre las relaciones de pareja. Pues no se, me ha dejado sin palabras. Sería magnifico que las personas nos autoevaluáramos; es duro, pero me parece la forma más significativa de aceptar la verdad, así evitaríamos grandes holocaustos, y veríamos la realidad de una manera más clara. Muchas Felicitaciones Jose.
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