
Me despierto jodido en la gripa, esta pinche revolución de orgasmos nasales se ha fijado en mi prematuro madrugar, esta podrida indignación viral se ha corrugado y reducido a una extensa y maquiavélica expresión de síntomas. Es una perra sin cuerpo, una desgracia flexible, un mutante de rostro viscoso, un fetiche de ordinariez y atrevimiento. Me ha sentenciado a burla, esta maldita revelación de imprudencia y descaro, esta gripa lagunosa me ha corrompido y contaminado, me ha puesto en controversia y repulsión.
Abrazado a ella me contoneo por la habitación, me reparo en el espejo y me cubro de una cobija caliente de mis propias ansiedades. Pero desde ese preciso momento se la sentencio a la perrita esta, le juro que hoy no dormirá conmigo, la destierro de mi apariencia de gamín y la dejaré ahogarse en la ducha, aunque según dicen por ahí, cuando yo me bañe seguro que la tipa esta se aferrará más a mi organismo, - ésta si es mucha…-
Vomitando una palabra cada media hora, parpadeando y sufriendo al hacerlo, estornudando y descuadrando cada hueso de este esqueleto, así…Así me ha puesto la gripa, me ha convertido en un ente de dos patas, en una morcilla grasosa, en un cuchillo sin filo, en una botella sin licor, en una rata sin dientes, en un asiento sin patas, en una cama de piedra, en un globo desinflado, en una guitarra sin cuerdas… En fin, esta desgraciada me ha volcado y me ha sumergido en infantilismo fisiológico.
Después de desnudarme e ingresar a la ducha, esta gripa irreverente me ataca, generándome una compulsiva e incontrolable agitación, una serie de estornudos, una rutina de ejercicios perjudiciales, una coreografía tan impar y asimétrica, tan cómica y retorcida que me arrebata cualquier posibilidad de serenidad. Cuando logro controlar mi motricidad, me apresuro a las llaves y dando vuelta a éstas, autorizo el paso de agua, consiento la lluvia de líquido que me bañará y me abrigará con su fría realidad.
Me escapo del baño temblando y con la carne más pegada a los huesos, me descaro en acelere para llegar a mi habitación, para ver si dejo a esta perrita fundida en el aire, para que la humedad de la mañana no la fortalezca y para que no me acompañe al revestirme en estas ropas de alegría higienizada. Cuando entro en mi habitación, la gripa me demarca y se construye sobre mis contornos, se esquematiza sobre cada espacio de mi rostro y me dibuja una “cara” de becerro desnutrido, me doblega ante su voluntad y me impone las reglas de su jueguito mañoso.
La gripa es una malintencionada, es una aberración fetichista, es la mejor amiga del papel higiénico y de los mocos, es la comerciante más grande de los inviernos, es la precursora de situaciones incómodas, es la fundadora de penas y vergüenzas, de maquillajes y refranes, es un sadismo inapetente y desdichado.
Al encontrarme vestido y perfumado frente al espejo, noto como esta figura que acabo de construir se va deteriorando tras cada estornudo, tras cada succión que hago a esta sustancia pegajosa que intenta escapar de mis cavernas nasales. Mi decoración y mi ya pobre presentación estética se ven fragmentadas y sometidas a una burda posición, se ven oprimidas y suprimidas tras la tenue acción de los “síntomas de la gripa” - ¡perra!-
En mis manos envuelvo una cantidad exagerada de papel higiénico, lo guardo en los bolsillos del pantalón, me pego la última “sonada” antes de salir hacia la calle y me redimo a un gesto de conformismo y aceptación. Parto de mi casa con un acompañante entre mis ñatas, un mensajero que avisa a mis vecinos que hoy estoy de enfermo. Además, unos ojos apagados, una sonrisa que inspira llanto, y una nariz roja y algo irritada también se convierten en mi referencia personal, todo gracias a esta perrita llamada “Gripa”.
jajaajajajajjajajaa....esta muy buena ahijado, te felicito!!! eres muy talentoso. Me gusto muchisimo...asi es la perrita de la GRIPAAAA QUE NO ME ABANDONA!!!
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