
Completo ya 5 días sin dormir, mis ojos se encuentran agitados y marchitos, mis brazos ya no quieren obedecerme, mi lengua está seca y desanimada, mis cabellos se han caído y mis piernas parecen ya no ser mías… En cada parpadeo desearía morir o perder la conciencia, desfallecer y mutilar mi razonamiento, en cada parpadeo busco descansar, pero solamente logro una masturbación a mis decepciones.
Al parecer ya no poseo músculos, ya no poseo piel, ya no poseo color, ya no poseo honra, creo que es evidente mi decrecimiento. Al perecer he cambiado de piel, he descamado mi vida, he recaído en una sospechosa depresión. Al parecer ya no parezco yo, al parecer ya no veo el mismo reflejo en los espejos, al parecer nada parece ser lo que es.
Los sueños que me hacen falta están escondidos en unas cuantas palabras, están dispuestos a liberarse y acompañarme en las noches si sólo me dejara acariciar por la ignorancia. La verdad de mis trastornos oníricos está en la escases de éstos. La méndiga realidad de mis patologías se exhibe en cada derrame de saliva al hablar, se exterioriza en cada una de las pestañas que agudizan mi locura. Yo quiero realizar un congreso entre mis ideales, para descubrir así la necedad de mis trasnochos y, la rebeldía de mi memoria.
Si tan sólo pudiese ir más allá de mis narices, si lograra ingresar al recinto donde mis sentimientos se despiertan en debate y descontento, donde mis pasiones se ofuscan y se añaden al dolor y la agonía de saber que nunca seré amado. Si encontrara la forma de incluir a mi existencia las letras que he visto en algunos libros, frases que si las descifrara, me librarían de tan espeluznante desespero.
El mugre entre mis uñas me hace recordar que aún estoy dentro de este mundo, me hace reconocer mi patética realidad, mi ridícula posición y mi solapada fantasía. Las espinas de un ramo de rosas, son la penitencia a mis juicios, son la gula de mis odios y son el trofeo a mis idioteces. Y bajo la ducha, mi esencia se va diluyendo en el agua, mis cualidades se pierden en el sifón para desembocar en la cañería.
Cuando logre descansar, espero dormir horas y horas, espero encarnar el protagónico de mis sueños, y espero desterrar la ingenuidad que habita entre mis emociones.
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