
Es necesario sentir esta mierda que me obstruye el ducto alimenticio, es justo navegar en la estupidez y la ignorancia después de creer estar en nubes de algodón con una aureola de corazones pendejos… ¿sí?, es admisible subsistir bajo una cadena de vagas, melancólicas e hipócritas creencias, cuando en realidad desvariamos en palabras sin fundamentos, nos abordamos con argumentos de frágil y cruel insistencia, cuando nos acariciamos con insolencias y conveniencias.
No sé, pero discrepo en asuntos de poca relevancia. Mis aptitudes resultan ser tan impotentes y básicas, tan irregulares dentro de una ética exacta, dentro de medidas subordinadas, dentro de un juego sínico y arreglado. Cómo revestirme y plantarme tras la gesticulación de una máscara invisible, transgénica, arrogante, anticuada, inútil, caprichosa, débil… Cómo esconderme tras una hoja de papel, tras un agregado de líneas cruzadas, tras estas letras de efecto somnífero, cómo maquillar los golpes en secuela de mi ascendencia hacia el espejo, cómo controlar la rotatoria e involuntaria curiosidad de mis ojos, cómo reducir la erosión que ataca a la superficie de mis labios, cómo sentirme tan menos desgraciado.
Aunque en un supuesto tenga “toda una vida por delante”, dejaré que lo improvisto me inspire, y sólo ocasionalmente me preguntaré si actúo en forma adecuada o indebida, sólo bajo circunstancias especiales seré capaz de preguntarme si el llanto y el desahogo hacen parte de esa laguna que infructuosamente intentaré llenar. Al meditar y tragar todas y cada una de estas maricadas que se encuentran sujetas a mis vellos, a mis lánguidas piernas, al distorsionar la ruta del debido proceso, al desbordar ironía y desacato, al rejuntar todo esto, me desanimo y me revoluciono contra el percibir y el trasmitir emociones, contra el sacrificar y el exponer burdas insinuaciones subjetivas, contra la dicha y la penitencia, me declaro en cólera, sosegado de coraje y decepción, de burla y desconsuelo, de cansancio y desgano, me descubro maldito y compreso entre las afamadas y bien narradas ilusiones ópticas, entre las atractivas y sutiles marcas de inocencia que sobresalen en el charco de míseras nauseas a las que estoy ligado.
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Ahora me es necesario aceptar que lo más urgente es poderte olvidar, poder quitar esta crueldad que recubre mis pestañas, que se enmarca en mis párpados, este maquillaje que danza sobre mis pómulos. Deseo erradicar esta fricción, estas arrugas que dibujan gestos de odio y rechazo sobre mi rostro, pretendo convulsionar y reducirme a metamorfosis relativa, agasajarme de soledad y desconcierto, encerrarme en la lejanía de mis sueños y sofocarme con lo ardiente de mis fríos pensamientos.
No acostumbro a revelarme de una forma tan directa. Todo por debajo de cuerda, con astucia, con sigilo, característico de un estratega, un estratega que se jodió porque bajó la guardia, porque cambió su táctica, porque se apresuró y fue precoz en sus intervenciones, porque omitió el protocolo y porque se dejó invadir de absurdos sentimientos. En fin, una patética dislocación en mis parlamentos, además de un combinado de situaciones poco recomendables, bajo un contexto adverso y difuso, criticado y repintado de pecado.
La soberanía de mis piezas dentales se tambalea cuando recuerdo la corrosión en la cual alcancé a estar, la degradación intelectual a la que me sumergí cuando accedí a tus bélicos y pérfidos encantos. Nos convertimos en entes de selección y clasificación, donde ni tú ni yo, representamos cualidades preferentes al gusto individual, donde nos avasallamos en risas de encanto y traición.
En la psicología popular se dice que "todo pasa por algo", una definición bastante simple y en síntesis vacía, pero rescato que posiblemente todo esté premeditado por ese atrevido denominado destino, tan carroñero y rápido que sólo me basta conferirle rasgos de poder y desarraigo colectivo, me basta inferir que estas letras que ahora conjuro, son “cosa” del destino, que entre otras cosas, también podría ser llamado sabio, discreto y según lo vivido, también se adjudica el título de injusto.
Fascinante,excelente,reflexivo,realista y natural.
ResponderEliminarEn este escrito plasmaste una combinación de emociones muy interesante, como ya sabes, estoy pasando por una situación similar y al leer tu escrito he abierto los ojos y me doy cuenta que no vale la pena lo que estoy perdiendo.
Cuando nos entregamos de esa manera, pasa tan rápido que no lo podemos explicar, de verdad se siente como si estuviéramos en las nubes, nuestros pensamientos son invadidos por alguien y perdemos nuestra naturaleza, nos convertimos en seres débiles y maleables. nos convertimos en esclavos de nuestros sentimientos.
Te agradezco de verdad por este escrito, me identifico con lo que escribes, y tratare de usar la razón antes del corazón, como lo dices tú, nada sucede por que si, todo tiene una razón de ser en nuestro destino, y si nos teníamos que dar contra el mundo, al final sera por una buena razón, esto nos ayudara a crecer y a pensar primero en nosotros mismos, cuando consigamos encontrar el amor en nosotros mismos podremos salir al mundo y expresarlo a los demás.
Mmm... pues éste me ha parecido un escrito muy encantador, y pues es verdad, quizás son cosas del destino, talvez las cosas pasan porque tenían que pasar, y eso tiene algo a favor porque de los errores se aprende; y estoy de acuerdo con el comentario anterior, "primero nos debemos amarnos a uno mismo para impartir ese amor a los demás", otra cosa que me parece difícil es utilizar la razón antes del corazón, pues pienso que cuando uno pasa por ese tipo de emociones se deja llevar más del corazón y se le olvida a uno que existe algo llamado “razón”.
ResponderEliminarPues, sólo puedo decir, que sería bueno que en una relación se utilice las dos cosas simultáneamente, la razón y el corazón, aunque es inevitable que se cometa algún tipo de error, y a veces errores fatales.
Felicidades por el escrito…