Nuestras particularidades íntimas son la imagen desnuda del elocuente prestigio del ser como individuo pálido e insatisfecho. ¿?...un capricho necesario, trágico…Pero cómodo.




jueves, 5 de mayo de 2011

Gárgola de aceite


He sido concebido como el abominable chico de los lentes. Un hombre de escasos veinte años, que en las múltiples historias que construye a diario, arroja palabras feroces y juicios atroces sobre uno u otro tema; un chico que a pesar de su intrépida experiencia, no se había percatado de las grandiosas y reconocidas letras que acompañan a dos autores, Edgar Alan Poe y, Andrés Caicedo, autores que vivieron en contextos distintos, pero que comparten una pisca del estilo que actualmente invade los textos de Ace.


Así es, me la he pasado fingiendo inocencia y, fisgoneando grotescamente la burda y crítica mirada de un cielo que me llama ”imbécil” cada vez que puede, cada vez que se caga en mis planes y afloja su garganta para soltar esa lluvia que irrumpe en mis acciones. También he disimulado la piedra y la rara excitación de mi cuerpo, cada vez que la polución que vomitan los carros, me da nalgadas y me arruga la nariz. En dicho conflicto manifiesto, es decir, en mi absurda y tosca rebeldía social, me arrecho cuando el olor de mis zapatos inunda mis pantalones y hace que mis mejillas sean rojas y coquetas, me inserto en un debate sin horizonte cada vez que no encuentro términos acordes a lo que mi vil lengua quiere expresar.


Me duele la cabeza cuando la masa de mi estómago se vuelve jugo entre mis intestinos y baja hasta convertirse en esa solución que pocos reconocemos, en esa agüita que nos perturba y son sonroja la colita. A veces me miro al espejo y pienso: a qué rayos hemos venido. A comer y, echar cemento y basura sobre los bosques; a comer, rajar y vivir del prójimo; a comer, dormir y expulsar gases; a morder, reír y despresar; a comer, reproducirnos y excretar… No, no puedo reducir nuestra existencia a hechos tan poco refinados, quizá, hemos venido a lucir cuerpos esculturales y prendas de marca distinguida, o mejor aún, estamos acá para demostrar que nuestro desarrollo cortical nos posibilita pa’ ampliar o reducir los paisajes, que bellos o no, son antojos de unos pocos, que para la dicha del resto, que somos muchos, se forman como “un algo” imprescindible e indiscutible.


Pero, ya basta de quejas y reclamos, quizá Dios debió dejar un buzón de sugerencias y, darle espacio a las otras criaturas de su creación para que opinaran sobre el manejo que le da el ser humano a estas tierras... Creo que me he retirado un poco de mi conflictos internos, así que regresaré a ellos.


En las noches que hace frío, me he visto obligado a ducharme, a mojarme un poco para limpiar los residuos de un día agotador, los desechos ambientales que se han posado sobre esta piel, y además, me baño con el fin de retirar y hacerle contra a .esos olores que me encarnan después un trote como el de los viernes. Jabón y agua, son la mezcla perfecta pa’ quedar limpio y rozagante, aunque, nuevamente nacen aquellos pensamientos reflexivos y certeros: ¿cuánta agua necesito utilizar pa’ desangrar a mi madre tierra? O cuántos cuerpos deben rozar el mío, para descubrir que la carne gobierna estas cavernas y, que la esencia de un sujeto vale lo mismo que vale un grano de arena en el desierto.


Saben, no sé con qué palabras escribir aquello que merodea mis ideas. Y terminaré mi diálogo diciendo que justo ahora, escucho una canción que habla de soledad, de un silencio en mi interior, de una separación imposible, de algo entre los dos… y así, el movimiento de mis dedos se hace recatado y atrevido, retoma una historia y la hace texto, retoma una melodía y la convierte en matices de intenso significado. No creí volver a escuchar tocatta para anunciar el comienzo de una obra, mi obra… Mi dramática y roja verdad. Con un rasgo de audacia y picardía declaro mi sentimiento de ahogo y de consuelo, al observar la belleza de un ser tan cálido y sutil como, aquella que me ha conocido en cuerpo y alma.

2 comentarios:

  1. Hola Joseh, muy interesante tu texto... es muy entretenido, me agrada la parte en que cuestionas la razón de nuestra existencia aquí en el mundo. Me hace pensar que nosotros no sólo venimos para nacer, crecer, reproducir y morir, si no que venimos para hacer algo más, ese algo, que es un poco difícil de explicar, y cuesta un poquito escribirlo. Me encanta el interés que tienes por los dos autores descritos, puesto que creo que te ayudan mucho para llenar tu elocuente vocabulario, algo que admiro mucho de ti. En todos los escritos que haz hecho, se nota la pasión y el sentimiento por el que quizás estarás pasando, o simplemente las anécdotas que te han contado y hacen vivo el interés por seguir leyendo cada uno de tus escrito. Muy bien, y sigue adelante con tu gran obra.

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