Nuestras particularidades íntimas son la imagen desnuda del elocuente prestigio del ser como individuo pálido e insatisfecho. ¿?...un capricho necesario, trágico…Pero cómodo.




lunes, 5 de julio de 2010

Con mis secas acuarelas






La indecisión, un delirio seductor y despiadado, una marca que prevalece en relación a nuestras depresiones. No surgirá incidente alguno, en el que la certeza y la rebeldía puntual se fundan y compartan sus revestidos entresijos, al estar una sin la otra, se declaren en desdicha, se confiesen ser aliento y desaliento, razón y desacuerdo ante la otra.


Al final me voy quedando solo, sigo escribiendo y redactando alegatos tan absurdos y burdos, tan mezquinos y refutables, incoherencias de un trastornado como yo; una irrelevante verdad, que lo único que puede hacer es adherirse a las paredes húmedas de mi pequeña habitación. Textos tan fríos, poco estructurados, maquiavélicos, egocéntricos y rancios, dentro de una sociedad capitalista y escrupulosa. Genero combinaciones escalofriantes, pasajes literarios, donde el deleite sicópata de mis dedos, es el autor de los imprescindibles cuestionamientos y debates, que se forjan en la incesante capitulación de mi pobre intelecto. Mis exclamaciones prematuras, sólo certifican el devenir al cual estoy expuesto, las francas manifestaciones de adaptación por las que transito, y mi voraz exhibición carnal, en la cual me permito omitir las nervaduras del pensamiento colectivo y fálico, las coaligadas comprensiones del idealismo solitario que adquiero y preservo, que exclusivamente acelero, en una tracción dispareja y meticulosa.


No poseo idea alguna de que estoy expresando, letra tras letra, en un orden irregular y poco entendible, una inecuación atrevida que desprendo de mis groseras aseveraciones, un contoneo armonioso, un insinuante latir, un caprichoso coqueteo arcaico; el dialogo solitario al que se enfrenta mi protagonista es excéntrico, extraordinario e interesante, pero desluce en un breve rechazo, una exploración fatídica, comparada con la amarga decepción al saber que cuando partimos de viaje, aceleramos la descomposición de nuestro torcido y azaroso caminar.


Resulta fatal, acceder a las indiscretas pretensiones del pusilánime conflicto, que diviso entre la fausta mirada de mi rostro, y la próspera contracción de mis músculos faciales; puedo fracasar en la recreación de mis desventuras, o triunfar en una rápida transcripción de mis éxitos, la representación de mis irritantes privilegios, consecuencia de un status al cual he sido adscrito. El insólito arrebato de ira en el que he parido a estos fogosos manuscritos, es equivalente al insípido desespero que trasciende desde mi glorificada grandilocuencia hasta mi triste y pobre apología de contexto académico, un jocoso redicho, una locuaz animadversión de mi cotorreo y mi balbuceo.


Estas palabras, resultan ser ingratas para su autor, me comprometen en términos de una declaración convincente, una falsa audiencia, un sutil y conmovedor desahogo, característico de mi retraída imaginación; afirmaciones en reniego a mis necesidades, como una aclamada penitencia que destronará al censurado carácter que promulgo desde mis más profundas asaduras, benevolencias dogmáticas y rechifladas. Determino que la publicación de mis pensamientos, es peligrosa, me compromete en situaciones a las cuales nunca he sido expuesto o conferido, la temperatura de mis escritos, es de principios bipolares, un redundante contraste entre la perversa discriminación y la bondadosa aceptación de mis atractivas virtudes.


Intento cavar entre las explayadas líneas, pero sólo logro desenterrar una verdad irrefutable, un memorando a mis vínculos políticos, una invasiva conjetura, correspondida en las bajas rasgaduras de mi autismo pasivo; no tolero erradicar lo morboso u obscuro de mis cantos, la inquieta razón de mí existir, esa genialidad arcana, que postulo para defenderme de la soledad. ¿Por qué es tan difícil aclarar las elongaciones de mi vientre?, ¿Cómo es posible extenderse tanto al verificar una expresión?, ¿Cuál es la verdad oculta dentro de mis anémicos retazos de beatitud?, ¿Estaré siempre dispuesto a contestar y considerar oportunas las adversidades anexas al lustre de mi notoria efusividad?, no, no, no, no es admisible creer que poseo tal popularidad entre mis ideas, no logro adquirir una imagen del paraíso, el esplendor de mi novela es tan simple y común, que no existe remedio en ser expulsado de la lista de mis afanosos competidores, ya no soy un atleta en busca del edén, la inmortalidad de mi legado se retuerce entre la poca eficacia y nombradía de frágiles pergaminos. La reducción a la cual he sentenciado a estos desabridos tratados, dilata la crónica regresión que persiste en las malformaciones de mi memoria, párrafos de subjetividad maniática, un chiste de lo cruel y sencilla, que resulta ser la tortuosa o bienintencionada mañana de un sujeto distímico.

1 comentario:

  1. Hola Jose:
    Soy Norka,nos conocimos en el chat de Radio-Arcoense, està muy interesante tu blog.

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