Nuestras particularidades íntimas son la imagen desnuda del elocuente prestigio del ser como individuo pálido e insatisfecho. ¿?...un capricho necesario, trágico…Pero cómodo.




miércoles, 14 de julio de 2010

Al ruñir mis imperfectos, tallé una mentira erótica (1ª parte)


Siento que casi puede violar el cierre de mi pantalón, ese rumiante pervertido, que fijó su impúdica mirada en mi fea y deslucida figura, una espalda y dos brazos tan delgados, que al medirme una prenda de vestir, ésta ostenta estar sujeta a un gancho de ropa; dos piernas tan pálidas y huesudas, que sólo compaginan con la costura de cada borde del pantalón, son extremidades tan consumidas, que carecen de velocidad y agilidad; y dos pies tan largos, que vuestros zapatos replican la función de las bofetadas burlonas que generan los calzados de un payaso. Así es como me veo, así me ven las mujeres, tan pobre de belleza, que no toleran una mínima expresión de seducción.


Pero esta rata me ha visto de forma diferente, bueno, no sólo él lo hizo; en total ya son cuatro, las vagas insinuaciones desatinadas e irracionales que he percibido de crudos humanos, propuestas incoherentes, que de manera objetiva o evasiva pude esquivar.


Ni agraciado, ni guapo, estas calificaciones nunca aparecerán en una descripción que corresponda a mi perfil; no cumplo con las normas, las líneas o las mediciones aptas para encasillarme en el nivel del prototipo élite. Escucho a mis compañeras decir, - “yo, quiero un hombre con pecho velludo, y piernas fuertes”, “yo, prefiero hombres altos, con buenas nalgas y con cabello rubio, acompañado de ojos claros”, “pero hay otras cosas importantes, yo deseo a un hombre con plata, profesional y de buena familia, que me cumpla algunos caprichitos (jajaja)”- Discusiones tan absurdas y petulantes, que sólo reducen la poca expresión de ego que habitaba en el fondo de este engendro descarnado. El esplendor de mis cualidades académicas, no basta para estas mujeres ambiciosas, por esta razón, me limito a escucharlas y condicionar mi cuerpo y mis ideales para alegrar las necesidades superficiales y plásticas de estas hembras tarambanas. Quizás concluyan casadas-cazadas o arrejuntadas con algún cualquiera de contextura normal, y belleza a medias.


Lo puntual de mi alegato, es, que cuando este hombre de ropas de marca pero mal vestidas, y de ojos de pichón de rapiña, me observaba y se deleitaba con mis ligeros movimientos, también limitaba mis pequeñas tonalidades de espontaneidad. Yo no consumía mis impulsos con alegría, no bailé, no sonreí, no permití darle motivos para sus malpensados ideales, no construí el descaro de retribuirle las aberrantes y obscenas manifestaciones de su enloquecida excitación, sólo procuré mantener la constante distancia física que nos separaba, para que no intentara alcanzar ofrecimientos verbales y me corrompiera con su apestosa candidatura.


Una cortina de parejas bailando, generó obstrucción entre las clandestinas miradas de este individuo, y mi exasperada ansiedad por evitarlo. He notado, que su mirada, está en busca de una repuesta íntima, ¿acaso este desmedido y libidinoso escombro de hombre, cree que mi identidad, mi formación, y mi ideología son tan débiles ante la pobre persuasión que ejerce tras la incesante tención de sus críticas morbosas?


Lo poco armonioso de sus acciones, son para mí, un leve respiro que me otorga dominación subjetiva; quizá, este personaje no posea la cordura suficiente para perforar mis cuestionamientos y avanzadas convicciones, este fino y mecanizado convivir, que me posiciona como dominante en las artes del convencimiento y la manipulación, demostrando y exaltando a la “dialéctica” como mi herramienta más exquisita. Esa posibilidad de desmembrar la ansiosa carátula de lujuria que aplasta sus vulgares facciones.


¡Hombre!, ahora siguen más preguntas, ¿por qué este pedazo de gente, cree o lleva al extremo sus indiferentes conjeturas?, ¿Este sujeto “x”, valida su hipótesis sin comprobar lo propuesto, basándose sólo en su observación arbitraria? No logro comprender lo básico de su desarrollo social, sin embargo, no puedo negar lo gracioso que me resulta su insensata ordinariez. Su actuar es tan torpe, que demuestra lo revocable y atrevido que sería escucharlo hablar, y adicional a eso, he concluido que goza de un grado bajo de embriaguez, lo cual me enfrenta ante un adversario en condiciones desfavorables para él, pero que para mí, resultan ser adecuadas. Podría decir que nos encontramos en un cuadrilátero de combate, donde se enfrentan, mis más intensos interrogatorios e interpelaciones, versus, las podridas, mañosas y maquinales demandas de un corrupto incontinente, con desviación en su objeto y objetivo sexual.


Continuará (…)

1 comentario:

  1. Mmm... ¡Que texto tan nutrido haz escrito!... está muy bacano y me muero por leer la segunda parte. Pues quería decir, que todas las personas no son iguales, y siempre he dicho esta frase: "La belleza está en los ojos de quien la contempla" y seguramente esa persona x descubrió la belleza que tú escondes. Tal vez las chicas de hoy en día, buscan cierto prototipo de hombre; pero como lo dijiste en el texto, al final, se casarán con la persona que menos se imagina y quizás hasta estará fuera de contexto. Lo que importa es la belleza interior, no te preocupes por lo que eres ahora, lo importante es sentirse seguro de lo que es. Esa persona se dio de cuenta de una parte de lo que eres... y lo atractivo que escondes, pero no se dio cuenta que tienen gustos muy diferentes... En fin, este tipo de cosas creo que a la gran mayoría de personas les ha pasado, pero, la vida sigue adelante, el tiempo pasa, y las cosas ocurren en su debido momento. No hay que desesperarse, debemos ser feliz de lo que en realidad somos y hacemos. Muchas Felicidades Jose... y pues espero la segunda parte... Muchos abrazos para ti.

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