No sé porqué cometo tantas barrabasadas, porqué simulo recoger esquirlas de una ventana que recuadra mis objetivos y pretendo con esto, agasajarme y verter mi odio en la precocidad de un intelecto arcano. Aborrezco reconocer que no estoy durmiendo, me desangra saber que la ingenuidad de mi astucia es tan civilmente vulnerable, tan melancólica y asfixiante que cualquier ojiva espectral podría doblegarla a un estado de reposo e indiferencia. Todo mi vulgar escrutinio, se reduce al leve suspiro de una bestia en descanso de su caza. La inédita mirada que rebuzna en la grasosa ironía de mi paladar, es tan empalagosa como esos disquitos de amor que escucho en las calles.
La penumbra de mi suéter, desentona con la rígida e iracunda toxicidad de mi sombra, todo lo que compone mi ego, se va en las miradas de un “otro” que danza en acuarelas de pegajosa miseria. Que nadie vea la única guarida que se esconde en la luz de mi sonrisa, en la estampida de mis palabras que golpean y retumban por entre mis oídos, que viajan hasta las apariencias de mi frente, que discuten con los secretos de mis amores desconocidos. Que nadie vea a los fantasmas que me rodean, que me caen sobre el cabello en miles de colores, que cambian mis pasos al caminar.
Cómo hago para que aquellos que me clavan agujas en el pecho, no vean el dolor que se despierta en mí, cuando recuerdo que sólo tengo siete días para beber el agua que encuentro en el refrigerador, antes de volver a empezar en la carrera sin horizonte en la cual me encuentro inscrito. Quién verá la trágica biología de un hijo abstracto, que bajo la capa de un filósofo adormecido, vigila a las damas y caballeros que pasan sobre un corazón que desenfundado a diario, recoge sed y tiranía.
Cómo domar a la soledad, que sigilosa y temerosa, se mete por entre mis defectuosas cualidades, soledad que visita a diario mis hostal, mi mesa y mi deshonroso orgullo, frívolo e insensible. Soledad que va un paso adelante, que me arrastra como caballo hacia un abismo, amiga incondicional que atraviesa mis barreras y se acomoda en mi vientre como la más trágica de las emociones, totalmente diferente a esas maripositas que los otros mortales sienten caprichosamente, y más parecida a esas castas ataduras que se unen al lomo de nuestros contrarios, similar al blanco de unos ojos perdidos en la nada, y cómo no decirlo, semejante a la desesperación de una herida sin sutura.
Empiezo a robar sospechas, a retroceder, a fingir y sollozar. Empiezo a idear métodos y estrategias para abordar a ese fantasma que me seduce en las noches de lluvia, en aquellas noches de espanto, donde mi oscura mirada, atraviesa las paredes y dispara un juego de roles indecentes. Acá, donde la razón es una estúpida reseña de ego y alter ego.
es interesnte la apreciacion de aquel vinculo que entablas con todo aquello que te rodea, en el que la relacion que estableces atravesada por significaciones mas profundas de lo normal y que configuran representaciones de escasa trascendencia en lo real para convertirse en el oscuro mar de la soledad en un abstracto absoluto de esencia psicotica, te permite un escape. sin embargo discrepo en la titulacion con el concepto de "alter-ego", puesto que no es un homunculo en tu interior halando hijos de significantes y significados, sino tu yo queriendo ser mas que lo que te rodea pues lo sientes efimero, carente de importancia, trascendencia y profundidad. Nietzsche, es tal vez tu ambicio de convertirte en aquel superhombre tras un sentimiento de inferioridad inconsciente que impulsa a ser mejores dia a dia, mas no por ello has de ser mejor que los que te rodean y es alli donde radica la esencia de tu sufrimiento, pues el trabajo permite la existencia, y ésta el reconocimiento. solo hasta que tomas la accion, solo hasta que te conviertes en sujeto materializaras aquel fantasma y podras conquistar aquello que deseas...
ResponderEliminarun texto interesante... congratulaciones.