
Gran parte de mi vida, me la pasé castigándome por tener un cuerpo no atractivo, por ser un bobo condescendiente, susceptible, voluble, complaciente. Y ahora, justo ahora, cuando empezaba a sentirme más cómodo con lo que soy, justo ahora, el futuro se me derrumba y los escombros caen sobre mí.
“Algunas noticias te desangran el alma, te borran la sonrisa y te dejan un parche de borrachera sobre los párpados… pero, depende de nosotros si damos paso a una evolución maligna o benigna, según sea el caso, algo podemos hacer para mejorar las cosas, o para hacerlas más llevaderas”.
Mi espíritu y mi cuerpo a la par, han sido víctimas de una invasión imperceptible, la desdichada astucia de un organismo fétido y repelente me ha manipulado y me ha servido en lozas de baja categoría. Me enredé con una lacra de apariencias amigables, y en ese enredo, salí un poco perjudicado, pues, se redujo mi intelecto, y perdí fuerza en mis pretensiones, me sustrajo hasta la última gota de inocencia.
La desdichada irracionalidad que aún permanecía dormida entre mis ruidosas pulsiones, se despertó cuando esa ave de carroña se posó sobre mi pecho, me hipnotizó y sumado a eso me idiotizó para después, y lentamente, saborear y degustar mi pálido embeleso. Yo me sentí complacido, e incluso apenado, pero, sólo fue cuestión de unas cuantas sesiones para darme cuenta de la absurda realidad, un tanto bochornosa y particular, una triste y frígida realidad.
Accedí, como siempre metiendo las patas, jodiéndome yo solito por la ineptitud de mis prevenciones, se me fueron las de caminar y mi nombre se vio lucrado con una odiosa epifanía, con una maldición voraz y desgarradora. Hay guerra entre mis preceptos, busco no arrepentirme de los hechos, pero una parte de mí, desearía devolver en el tiempo y limpiar esa escena, desmontar ese paisaje y ubicarme en otras tierras, con ropas y vecinos diferentes, con ideas y ambiciones diferentes.
No estoy uniformado, y aún así hago parte de un ejército que lucha contra algo que no se puede ver, pero que se siente, contra algo que no discrimina y no abandona. Melodiosas evangelizaciones se escuchan al caer la noche, miles y miles de estrellas se reúnen para ver mis pataletas y para estudiar el origen de mi actual valentía. Pero, ellas, verán y descubrirán que la sinceridad de mis amigos me cubrirá de valor y cordura.
No sé en qué estaba pensando, creo que ni siquiera pensé, simplemente lo hice o dejé que lo hicieran, pero, ahora estoy pensando, estoy razonando y cuando nadie me ve, en medio de mi escondida soledad, hasta me pongo a rezar…
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