Nuestras particularidades íntimas son la imagen desnuda del elocuente prestigio del ser como individuo pálido e insatisfecho. ¿?...un capricho necesario, trágico…Pero cómodo.




martes, 4 de mayo de 2010

Sombra Cálida


La historia se repite, s
í los hombres no actúan con ligereza ante la manipulación de las “ratas”. Me encontraba en frente de una calle que dirigía hacia el monte, de repente, sufrí una clase de trastorno que liberó una idea lejana, pero a la vez acertada, de lo que en instantes sucedería ante mis ojos, tal vez experimenté una premonición o simplemente se trataba de una coincidencia. No sé qué ocurrió, pero de todo mi cuerpo, se apoderó una sensación de debilidad, de impotencia, de ignorancia; lo único que podía concluir era que a través de mi mente, la vida pretendiera darme una señal, un consejo, para resistir algo que no tardaría en llegar y que posteriormente acabaría por llevarme hasta mis límites, alejándome de las puertas de la razón. Ahora entiendo, que la mente es nuestra única herramienta de defensa y de la cual depende nuestra desdicha o nuestra fortuna, para la suerte de algunas personas, “los demás”, la vida se muestra con una máscara de niebla, que cubre sus errores y por lo tanto sus malditas consecuencias, consecuencias que aunque no lo deseemos, siempre tendrán un destino en este mundo, y ese destino, sería nada más que un ser parcialmente inferior, alguien como yo, un ser humano creyente a la vida, a la esperanza, en palabras resumidas, un inocente de la verdad.

En qué se convirtió mi vida, cuando de la nada surgió una bestia con apariencia humana, pero con una mente oscura y perversa, algo que se convertiría en la causal del sufrimiento, del martirio y de la soledad absoluta. Que bestia tan repugnante, saturada en cada fibra de su traje, con un olor pestilente y desagradable, productor de parásitos succionadores de vida, de alegría, de intelecto, de tiempo, de cordura, de todo lo necesario para ser alguien en un lugar donde todos nacen como nadie, para que un cualquiera los manipule y los moldee a su gusto tan intolerante, que carece de don, de humildad, de humanismo, de vida; y después somos un grupo de estúpidos camellos, cada uno más farsante que el otro, todos tan similares y tan perfectamente diferentes.

2 comentarios:

  1. Yo lo redacto de las frías aguas del vacío que se esconde en la corta profundidad del intelecto neurótico y trivial de mi elocuencia...

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  2. Wao! Estoy en casa de vuestra amiga Brenda, preparada para ver la película de Antro, aún no voy a leer tu texto puesto que considero que necesito cero presión para digerirlo...

    Me sorprende lo rápido que osas en hacer lo que ahora mis ojos ven. Es atractivo a la vista y creo que en menos del año -si eres consecuente con tu prosa- tendrás muchos "seguidores" de este medio de expresión.

    Felicitaciones querido amigo, ahora pienso que ya no somos compañeros, nuestro legado, se puede expresar, magno en estos tres miserables meses...

    Gracias, desde lo manifiesto a lo latente; con amor, Jessi.

    P. D. Nos vemos en clase.

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